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21/9/16

experiencia en obra, tanto en sector público como en privado

No todas las obras resultan fáciles de llevar. Hace días que vengo pensando cuál sería la mejor manera de publicar una entrada que hable sobre este tema. El caso es que las obras se llevan entre personas, es decir, el factor humano es muy importante y según como sean los compañeros en este viaje que es llegar a la ejecución un proyecto, saldrá una obra que supondrá la satisfacción para todos los implicados o no. Todavía me estoy recuperando de la última experiencia, pero recuerdo que hubo otra que también fue muy costosa por la implicación personal que supuso. Cuando ves que el promotor, público, cambia todo el concepto del proyecto original, sin tu visto bueno como directora de la obra, pero asumes que la obra está esperando ser ejecutada y entiendes que tienes que mirar hacia adelante y realizarla aún y los baches, priorizando, sabiendo entender que aún y las restricciones, hay un objetivo que todavía está ahí, latente, esperando a ser resuelto y que supone que aún hay esperanza. 

proyecto de 2006 con la idea original donde se compartimentaba
mucho más el espacio

proyecto de 2008 y que se llevó a cabo gracias al Plan Zapatero,
que dejó la mayor parte de lo ideado en el tintero

Sea por lo que sea, por reducción de presupuesto, porque el cliente quiera imprimir su huella, por malos entendidos entre promotor y contratista, por no saber hacer mejor de árbitro..., hay muchos factores que intervienen en la buena ejecución de la obra y sé que no estoy sola cuando digo estas palabras, son experiencias vividas por todos en algún momento, la complejidad de una obra va más allá de los materiales elegidos o de las soluciones escogidas: estamos las personas y ya sabéis que el factor humano es imperfecto por definición. La obra siempre es un ente vivo y hay alteraciones que le suponen un beneficio y otras que no tanto, pero supongo que se puede hacer un símil con lo que sería hacer navegar un barco, salvando el oleaje y llegando a puerto. Es nuestra responsabilidad, la de arquitecto, la de hacer llegar a destino la nave (obra), salvando obstáculos y lidiando con todas las dificultades.