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24/8/16

nuevo figurín de la colección de otoño-invierno 2016-17 en las manos

Siempre me emociono cuando sé que ha salido a la venta el número de la revista de moda que lleva el suplemento con la nueva colección de la temporada que está a punto de empezar, aunque sea un tiempo después de que se hayan hecho públicas en las diferentes pasarelas de los diferentes centros neurálgicos de este mundo que se mueve entorno al diseño de prendas de vestir prêt-à-porter. Es un mundo que lo encuentro asimilable al de la arquitectura porque bien las piezas también siguen una 'estructura' tal o cual y es algo que 'sirve' a la persona, adaptándose a ella y protegiéndola de la intemperie en su más cercana capa, después de la piel y antes de que llegue la que le ofrece el propio edificio o la propia calle o el ambiente creado para ello. 

Es algo vivido desde la niñez, viendo a mi madre coser en el salón de casa en su máquina de coser, preparando la siguiente entrega (no sólo los arquitectos nos quedamos noches sin dormir...). Las revistas de moda siempre se han ido sucediendo con un pequeño lapsus en el tiempo hasta que he sido yo quien las ha hecho entrar en casa. Me encanta escudriñar la revista de arriba a abajo buscando aquel modelo que sé que me gustaría vestir, adaptándolo, eso sí a la anatomía propia. Me encanta también escoger la tela que por su caída se adaptará mejor al diseño del modelo. Disfruto en este mundo, como disfruto sabiendo los nombres de los árboles que me puedo encontrar en un terreno antes de la construcción de un edificio o como disfruto escogiendo materiales que incorporo en el presupuesto de una obra. Para mi es todo más de lo mismo, el placer de 'combinar'. 


página interior ELLE fashion book otoño/invierno 2016-17

23/2/16

un poco de todo.. a qué me refiero?

Mi nombre profesional en facebook es 'un poco de todo... rosamariagal arquitectura', y si lo hice así es porque creí, en aquel momento, que reflejaba al máximo mi manera de ser y de proceder. Aquí va una captura de la página susodicha:


un poco de todo... arquitectura rosamariagal


Por educación, por lo que he bebido durante esta vida, criada por un ingeniero de caminos y por una modista que domina el corte y confección del Sistema Martí, por haber estudiado la carrera universitaria de Arquitectura, por codearme con todo tipo de profesionales y de personas, nunca me cierro a nada, a ninguna experiencia que pueda aportarme nuevos conocimientos, por eso el nombre 'de un poco de todo', que no por eso va seguido del 'pero nada en concreto', porque si algo también aprehendí en la carrera es que somos personas humanistas, que bebemos de todo lo que nos haga crecer, incluso de nuestras tareas como padres, incluso de las malas experiencias, también de las buenas, de los viajes, de las conversaciones entabladas al azar, de las no tan entabladas al azar, de las amistades, de compartir lo compartible y lo que es más difícil de compartir. No me supone un rechazo pensar una tubería, como tampoco me supone un rechazo pensar una vestimenta, aunque sólo sea para mi. De ahí viene este post, de pensar que hasta en moda nos podemos atrever porque no deja de ser otro campo dentro del abanico de posibilidades creativas, que marcan nuestra identidad, porque es lo que dejamos ver al mundo exterior, nuestra cara al mundo y así creo yo que también me expreso. Aunque facebook en particular ha contribuido especialmente en eso de 'dejarnos ver'. Algo que antes no teníamos, que sólo hacíamos a través de conversaciones de tú a tú y poco más. Ahora es realmente una ventana al mundo, donde dejamos ver lo que queremos que sea visto. Es otra expresión de nosotros mismos. Almenos yo, me noto continuamente evolucionando y lo que no estoy dispuesta a hacer es a cerrar puertas, sino al contrario, a intentar abrirlas. Que a mi me da miedo coser a máquina, quizás sea un impedimento, pero sí que soy capaz de pensar las piezas que luego van a pasar por ella, y ahí cuento con la mano ejecutora de mi madre, que siempre ha estado ahí. En mi carta de presentación para un puesto en determinada empresa de diseño de moda consta que desde pequeña los figurines, sí los 'figurines' (se llaman así a las revistas que muestran los desfiles de las diferentes pasarelas de moda de prét-a-porter o de alta costura, y lo busqué en el diccionario de la Real Academia Española y existe el término), han estado siempre presentes en casa, cuando era pequeña y ahora me toca a mi continuar la tradición. Me gusta ver el vestir. Me gusta ver cómo los colores se van sucediendo. Cómo dependiendo del tipo de tela, se materializa en un tipo de pieza o en otra. Tanto hago el camino de visualización de modelo sobre revista a tela, como a la inversa también estoy descubriendo que soy capaz de idear una pieza teniendo en mente la tela. Texturas.. no difiere tanto de lo que es pensar en arquitectura. Todo es creación, a más pequeña escala o a mayor. 


un poco de todo... arquitectura barcelona moda rosamariagal
mono para verano, habiendo ido a
Gratacós a escoger la tela que
tuviera la caída suficiente, el
suficiente peso para quedar bien
en la idea prefijada para dicho modelo,
a partir de un modelo de pasarela de Kenzo
un poco de todo... arquitectura rosamariagal moda
hacía mucho tiempo que la tela estaba aparcada en
el taller de mi madre, esperando pacientemente.. y al final,
la semana pasada me vino la inspiración de cómo podía
materializarse en el vestido, que ya sabía que sería vestido
pero me faltaba el cómo y.. aquí está lo que espero que sea




4/1/16

otro apunte

Otro apunte y quizás me repita. La verdad es que soy de convicciones bastante firmes aunque es verdad que voy evolucionando, adaptándome a las nuevas situaciones y, en definitiva, sobreviviendo en un mundo cambiante, un mundo que cambia muy rápido, mucho más seguramente del que a veces pienso que tendría que haber sido mi mundo, el de finales del siglo XIX. Pero estoy contenta del momento que ahora me ha tocado vivir. En otros tiempos, por ser mujer, no hubiera tenido tantas posibilidades ni haber hecho nada de lo que he conseguido con el paso del tiempo. O sea que estoy satisfecha. En lo profesional, satisfecha porque hago lo que me gusta, disfruto a ratos con la arquitectura, aunque sólo sea haciendo un comentario o una observación, y aunque sólo sea mi hija testigo de ello. Mi objetivo inicial al estudiar arquitectura era conseguir 'hacer' arquitectura para hacer más habitable nuestro entorno. Y lo que ha acabado siendo es, además de eso, hacer arquitectura real, sin grandes adornos, pragmática y resolviendo problemáticas, aunque si alguna vez he creado alguna sería porque hubo alguna mano de por medio que impidió que se realizara todo como había estado pensado en un inicio. Claro que hay errores, la vida es eso, pruebas de error-acierto. Y la arquitectura, como parte de ella, también participa en esa metodología. Así lo creo yo. Se acabó la arquitectura espectacular. No sé cómo tuvo cabida. Era el despilfarrar por despilfarrar, cuando no se sabía qué hacer con el dinero, cuando no importaba que hubiera un incremento del 150% o del 200% o de más, que los hubo. Ahora que pienso, es como le ha pasado en la política, la gente ha dejado de creer en los arquitectos porque era incomprensible que los presupuestos se hincharan tanto y que sólo por hablar ya se tuviera que soltar pasta. Eso se acabó, quizás aún quede alguno que mantenga esa manera de hacer. Espero que no, que realmente estemos todos al servicio de las personas y no para engrandecer nuestro ego. El ego se cultiva con buenas cosas. Prefiero llamarlo autoestima. La autoestima se va ganando con el tiempo o, simplemente, se va manteniendo si es que ya partías de una base fuerte. Me estoy enrollando más de la cuenta, sólo quería hablar de qué significa para mi la práctica de la arquitectura como profesión. La que me hiciera enamorar de la arquitectura: la pequeña casa de los Eames cuando encontré una pequeña monografía en la biblioteca de la Etsav, y las clases de Composición de Txatxo Sabater, y también las de Carme Bonell cuando nos hablaba de cosas que te hacían pensar y ensanchaban nuestra cultura de pensamiento. La lucha por conseguir entrar en la universidad empezó el verano del 1992, mientras asistía a algún acontecimiento deportivo de las Olimpiadas de Barcelona, mientras intentaba dibujar un edificio delante del museo Dalí de Figueres, cuando sólo veía líneas y las intentaba dibujar tan 'rectas' como podía, cuando un arquitecto de allí me indicó que lo hiciera para empezar a practicar, porque la verdad es que yo, de arquitectura, no sabía nada. Era el inicio. Aunque mis tíos abuelos guarden en su casa un dibujo hecho por mi de Heidi que cuando se lo pido para ver me quedo asombrada que tan pequeña hubiera sido capaz de hacerlo. Copiar se me da bien, sacar proporciones y pasarlo al papel. Me ha gustado más que crear de la nada porque he aprendido mucho así. Y la base la tengo de ahí, del copiar y fijarme. Esa táctica la extrapolo también cuando con mi madre decidimos cómo podemos hacer una pieza de ropa, con su habilidad de sacar patrón de cualquier cosa y mi visión de la pieza final que quiero conseguir. Es curiosa la vida, nunca deja de sorprender. Y el aprendizaje continúa. Capturo algunas imágenes de la Eames House.