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16/6/15

pequeñas cosas que también necesitan de un expediente, actuación puntual sobre la fachada de un chaflán del Eixample

Se trata de la obligación en realizar proyecto para reparar puntualmente la fachada de un chaflán del Eixample de Barcelona. Al tratarse de trabajos de riesgo, ya que el operario u operarios se tendrán que, literalmente, colgar de ella para ejecutar las tareas de limpieza restos en mal estado para la posterior reposición del revestimiento. Para tan pequeña cosa, que no dejan de ser tres paños a reponer, ha sido más complicado, o almenos ha sido la impresión mía, por papeleo y pagos aquí y allá, solicitud de Informe de Idoneidad Técnica primero en el Colegio de arquitectos pertinente, estrenando nueva plataforma web de comunicación y de tramitación, y por último atravesar las barreras en la propia web de trámites del ayuntamiento de Barcelona, porque se dan muchas cosas por sobreentendidas y, señores míos, no estamos todos los días tramitando licencias, muy a pesar nuestro, pero cada vez es como un caballo de Troya que se tiene que desmenuzar, entender y aceptar. 











de cuando empezábamos a aprehender de la arquitectura

Un pequeño relato de lo que fue nuestro primer viaje, vamos a llamarle, de estudios, en marzo del 1993. Ya os he comentado alguna vez que el eje vertebrador de lo que querían fueran nuestras semillas a partir de las cuales basar nuestra visión acerca de la arquitectura eran sobre Frank Lloyd Wright, LeCorbusier y Mies van der Rohe. Este viaje fue a Francia y visitamos una gran parte de la obra de Charles Édouard Jeanneret, otramente conocido como LeCorbusier. De ahí supongo viene la omnipresencia del hormigón armado como material base en mi conciencia, almenos y viendo ahora las fotos. 


Aquí tomaba las fotos aún muy encuadradas, vamos a llamarlo así. Porque los que me conocéis un poco sabéis que me gusta darle a las diagonales, ya que los sistemas de captación lo permiten, el libre albedrío. 








Creo que en esos momentos era cuando empezábamos a insertarnos en lo que supone ejercer como persona que trabaja en el mundo de la arquitectura, de la mano de José Luís Sanz, que tuvo mucha paciencia con nosotros en este viaje y en la asignatura de primero de Historia de la Arquitectura, en el que estaba inscrito este viaje, junto con lo que eran jóvenes arquitectos, que debían ser becarios, supongo (todavía no conocía muy bien como funcionaba el sistema universitario de trabajo). 

Fue un viaje largo, en autocar, desde Barcelona, pasando por la Unité d'Habitation de Marseille, en la que incluso pudimos entrar a ver una vivienda y me pude dar cuenta de la posibilidad de dar versatilidad a un espacio con la simple interposición de una puerta corredera, que a la vez era pizarra para que los pequeños de la casa pudieran dar rienda suelta a su imaginación sin necesidad de demasiados artilugios.






Pasando también por la Ville Savoye, por supuesto, aunque esa vivienda no me gustó tanto, supongo que por el hecho de ser un objeto museístico en sí, una pieza no vivida, sino sólo algo que poder visitar.



También hay alguna imagen de la París que en aquel momento era actual, de La Defense. Eran escapadas que hacíamos en grupo más o menos grande, pero sin la tutela de nuestros profesores. También a lo histórico, a Notre Dame, a la Ópera Garnier, al Sacre Coeur..



Me encantó Versailles, y poder pasear en bicicleta por su eje con bosque y bosque a lado y lado. Nos empezábamos a espabilar con esos 19 añitos recién cumplidos, almenos yo. 

Se forjaron amistades en ese viaje que todavía perduran. Y lo que debió de quedar en la retina debió ser mucho, al ver cómo, almenos hablando en primera persona, se es ahora. 



12/5/15

era el año 2000

era el año 2000, cuando ya llevaba un tiempo trabajando en el edificio de Cèsar Martinell de Vilajuïga en lo que estaba siendo el Proyecto de Final de Carrera, cuando creo que hacía poquito que había iniciado el proceso para finalizar los estudios en la etsav y se presentó la primera oportunidad de participar en un concurso en formato premio. ¿Sabéis que ya no me acuerdo del porqué escogí ese edificio para ser la sede administrativa y centro de documentación para el parque natural del Cap de Creus? Eso sí, me acuerdo que fue una especie de revelación el decidir que haría algo para él, para ese conjunto de paisajes: un día ventoso, en la solitud, caminando por esos parajes, dentro de él.. fue así, lo decidí en una especie de chispa, cuando andaba buscando tema. Reuniones con la directora del parque natural, luego con el ayuntamiento, con el técnico.. hasta reducir las opciones y acabar escogiendo el edificio abandonado de la destilería de Vilajuïga que tantos devenires me comportó. Primer contacto con Martinell: una conferencia de Francesc Xavier Mingorance en las dependencias del ayuntamiento de Vilajuïga en el verano mientras preparaba el dosier, después asistir a un curso de verano en la tierra de él, en Terra Alta, o almenos donde se concentra más obra suya, si no recuerdo mal, con todas sus contribuciones al cooperativismo. Luego iniciar el curso en la universidad, el de tap X, presentando el dosier y escogiendo equipo de profesorado (es curioso elegir los que luego pueden decidir si puedes seguir o no, es como una auto algo, no?). Estaba dentro de la rehabilitación y por eso me pareció bien escoger a Pere Giol, por lo que había oído de su trayectoria. Primero acompañado por Pere Riera, luego por Jordi Badia. Y sí, fueron dos cuadrimestres los que necesité para que me evaluaran positivamente, aunque tampoco quedamos contentos, unos por creer que todavía podía dar más y yo porque sentí que había fallado, aunque no fuera del todo. Son muchos años ya los que hace que ocurrían todas estas historias, seguramente liaré acontecimientos. Por medio, vino el concurso. Un día vi a Jordi Badia rodeado de alumnos y me llamó, y me comunicó en un instante, que mi edificio, no mío pero así lo sentía, había salido a concurso, que mirara las informaciones colegiales porque estaba publicado. Y así fue, creo que fue ese mismo día que recorrí el Portal del Ángel de Barcelona bajo un chubasco increíble, que llegué al Colegio de Arquitectos de Plaça Nova completamente mojada, que pedí las bases del concurso y que me las dieron impresas. Y ahí empezó la cuenta atrás. Podía aprovechar la gran mayoría del trabajo hecho hasta el momento, el uso al que querían destinar el edificio no era el mismo que el que yo había planteado para mi trabajo final de carrera pero sólo hizo falta cambiar usos de los espacios, nada más. Creo que a la vez estaba haciendo asignaturas optativas y acabé por recluirme en Figueres, la ciudad donde tenía los recursos técnicos para poder realizar la entrega primero, pero acabé el trabajo en unos días bastante histriónicos en Barcelona, sobre la mesa de dibujo puesto que el montaje de los paneles era utilizando técnicas mixtas, entre plotter, pintar a mano y componer y acabar también con el enganchado con spray. No sé ni como deben estar los paneles porque nunca los recuperé. No deben haber resistido bien el paso del tiempo y ya ni siquiera deben de existir. Pero me apasionó realizar su preparación. Fui la primera en inscribirme en el concurso y, al final, fuimos dos equipos los que ganamos el premio: el equipo formado por David Batllés i Mayte Ruf y yo misma, que me presenté en solitario. Contenta, mucho, de haber pasado por esa experiencia. Y espero algún día llegar a saber todos los secretos que aún hoy se esconden de la preparación de ese concurso, porque creo hubo una mano o una mente que facilitó que se pudiera convocar justamente en ese año pero que quizás se llevará el secreto consigo. Gracias, mil gracias por todo. Irrepetible, lo sé, pero fue.




el proyecto desgranado, que también fue objeto del Proyecto Final de Carrera que finalicé en 2002