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20/5/12

historia rosamariagal


del porqué me convertí en arquitecta

es una larga.. muy larga historia, que voy a intentar relatar en este artículo.

Mi infancia transcurrió con el dibujo como materia destacada.. con esto quiero decir que era un hecho constatado mi facilidad o, digámosle así más certeramente, una materia que se me daba bien. Me esforzaba, sí, y mucho para que todas las asignaturas fueran bien. Mi madre fue una gran ayuda, ella siempre me preguntaba la lección y yo, recuerdo más estar sentada en el escritorio haciendo deberes que jugando en la calle o en el parque. A veces pienso que mi único lugar de divertimento era las carreras que hacía con mi padre en el camino de vuelta de la misa dominical. Es verdad que no conocía los parques del barrio, donde hubiera conseguido afianzar más de una amistad pero que tuvieron que llegar más tarde, cuando empecé a desplazarme sola por Barcelona. Mi madre siempre estaba atareada o bien con las cosas de la casa o bien cosiendo alguna blusa o falda para Santaeularia. También eran como un regalo nuestras visitas a la casa del tío de mi padre, un hombre que había trabajado para Mirurgia y que luego quiso desenvolver su vocación artística mediante la realización de acuarelas, de las cuales las paredes de mi casa son testimonio. Su casa era como un oasis, un piso de la parte alta de Barcelona, con Juli, su sirviente, a la cual todavía recuerdo con cariño, estricta pero afable. El piano.. me dejaban tocar su piano y lo adoraba. Su casa, la manera de acceder con un ascensor doble con puertas de esas que tenías que mover manualmente.. todo era un oasis para mi pero.. se acabó en 1998.. bueno, la verdad es que se acabó antes, cuando ‘mi’ tío murió.. se acabaron las visitas pero en 1998 fue definitivo puesto que también se murió su mujer Margarita, mientras yo estaba de viaje por tierras vascas con una amiga japonesa, Kayoko.. viaje que suposo una transformación en mi, que me costó tiempo de digerir pero donde me vi terriblemente afectada por la noticia que había sido mi padre quién descubrió el cadáver de la tía Margarita. No sé porqué siempre tienen que pasar tantas cosas extrañas.. tampoco sé porqué las manos se me han ido a escribir esta historia..

Volviendo al tema, la infancia fue transcurriendo con mis dibujos seleccionados como los mejores de la clase durante mucho tiempo hasta que la no pasada adolescencia llegó. Cuando empezaron las clases de dibujo técnico, ahí sí que encontré un cambio.. se trataba de dibujar con la ‘ayuda’ de utensilios, sease compases, reglas, escuadras, cartabones.. la artificialización de la mano pensante.. ya no me gustaba tanto pero.. era el camino a seguir. Pasé 12 años de mi vida en un colegio concertado de monjas, las Escuelas Pías de Llúria de Barcelona, imponente edificio que se levanta en la encrucijada de la calle Aragón con Roger de Llúria, desde donde oíamos las campanadas por entierro de la iglesia que teníamos justo delante, la Inmaculada Concepción.. nos asomábamos desde el patio de cubierta y veíamos los coches fúnebres.. era como un hecho habitual.. y eso.. en tiempo de parvulario, con apenas 4 años de vida y con una mujer que nos hacía de maestra (Teresa) que siempre iba dando golpecitos en su reloj de pulsera para recordarnos el tiempo que nos quedaba para poder finalizar el trabajo. No sé si son traumas, pero sí sé seguro que son experiencias que han ido forjando mi manera de ser.

Doce años que derivaron en un ‘Ya no puedo más, o me cambiáis o yo no sé como continuar’, palabras que mis padres supieron que eran certeras y que hicieron que escogieran la Academia Granés del pasaje de la Concepción, entre Rambla de Catalunya y Paseo de Gracia para acabar los estudios, desde 3º de BUP hasta el Curso de Orientación Universitaria. Allí conocí al que ha sido el padre de mi hija (no os penséis que estuve tropecientos años de noviazgo, porque no fue así! Las coincidencias de la vida nos llevaron a reencontrarnos 12 años después de nuestras charlas pausadas entre clase y clase).

En esos últimos años de tiempo pre-universitario, tuve que ir decidiendo el camino a tomar.. estaba derivando a la parte científica, a la que más concretamente tenía el dibujo técnico como parte más especializada. Urrutia, gracias por tu tiempo y dedicación, descanses en paz. También me acuerdo de Oscáriz, el eterno profesor de matemáticas que una vez me hizo ir en tiempo extra para hablar de mi dificultad con la asignatura. Y nuestro no menos querido profesor de Física, que ahora no recuerdo su nombre, pero que siempre iba ataviado con la misma ropa y siempre nos hablaba en un correctísimo catalán. Y de la de Ciencias Naturales, Montse creo que se llamaba.. y Química dada por la hija del Sr. Granés y que siempre he tenido de vecina, que somos familia pero que nunca nos hemos tratado como tal, ellos son de Palamós, nosotros somos del Alt Empordà, de Vilamacolum.

En COU nos estuvieron extensamente preparando para la prueba definitiva de la Selectividad.. no recuerdo examen que me haya ido peor que eso. Ya tenía escogida la carrera de 1ª opción.. Arquitectura. Mi padre me preguntó: ¿Qué quieres hacer? Y yo contesté: quiero estudiar Periodismo. A lo que mi padre respondió: No te ganarás la vida con eso. Con esa frase ya estaba sucinto que tenía que escoger otra cosa. Creo que la siguiente que dije fue Económicas, pero tampoco prosperó.. no me hagáis recordar el porqué. Mi padre quería que escogiera una carrera técnica. Él es ingeniero de caminos, canales y puertos. Yo tenía claro que por esos derroteros no podía ir porque se me hubieran comido viva (entre cálculo y demás..). Entonces pensé: ‘a ver.. se me da bien el dibujo, no? Por qué no me decido por Arquitectura?’ y así lo hice, la marqué como primera opción! Primero en la ETSAB, luego en la ETSAV (que me enteré de que existía por el listado que tenía de opciones, no porque supiera o tuviera ningún otro tipo de información). Luego iba Arquitectura Técnica en la E.U.P.B., luego Económicas en la Diagonal y ya no me acuerdo de más.

Acabé entrando en la 3ª opción, a la EUPB, dado mi bajo rendimiento en la prueba de Selectividad que hizo bajar mi nota media un montón. Estuve batallando todo ese verano para conseguir ser admitida en alguna escuela nacional de arquitectura. No lo conseguí. Empecé en octubre de 1992 las clases en Arquitectura Técnica hasta que llegó a casa una carta milagrosa que decía que tenía plaza en la ETSAV (Escola Tècnica Superior d’Arquitectura del Vallès) de la Universitat Politècnica de Catalunya. Me fui tan corriendo hacia allí que olvidé despedirme de las personas con las que había tenido roce en la EUPB.. sé que me empezaba a sentir bien allí, bien acogida y que tenía posibilidades allí también. Se presentaba como una carrera dura pero con opciones. Mi primera clase en la ETSAV fue de Construcción, con Ramon Sastre intentando darme indicaciones de cómo podía hacer aquella práctica que para mi casi suponía el estar entendiendo y haciendo en chino, por decir algo. El primer curso fue horrible, horario partido, entrando tarde, saliendo a media tarde, comiendo un bocadillo cada día corriendo sentados en los bancos de la pequeña rambla que tenemos delante del edificio isolado, blanco, interminado, frío, duro, con ventanas pequeñas, las grandes tapadas por cortinajes.. Curiosamente la asignatura que me fue mejor en el primer curso de arquitectura fue Matemáticas! (el otro día pude saludar a unos de sus profesores que todavía se mantiene activo en nuestra universidad). Con sus parábolas, hipérbolas, su numeralización particular del mundo, con su número de oro y demás.. sus matrices, sus derivadas.. todo junto y de golpe. Ahora ya no recuerdo casi nada de todo aquello, de todos esos fundamentos matemáticos sólo quedan pequeños rastros en mi memoria que supongo que algún día voy a tener que recuperar por mi hija, y no estoy diciendo que ella vaya a seguir mis pasos, porque espero que no, nunca la voy a encaminar en esa dirección. Pero el que las Matemáticas se le dan bien es un hecho. También el dibujo y la producción artística. Supongo que tenemos ese gen en la familia..

Fueron diez años de mi vida, ocho años dedicados a ‘sacar’ asignaturas y dos años dedicados al Proyecto Final de Carrera. Fueron años de sudor y lágrimas, y lo sabe más de uno que me vio llorar a la salida de la universidad. Después de unos cuantos ‘lo dejo’ y de otros ‘no lo hagas, tú puedes’. Descriptiva.. me costó muchísimo.. no me dejaba avanzar en la carrera, más un cambio de plan de estudios de por medio que también hizo que retrocediera al no haber aprobado Física en primero. Estructuras también era difícil para mi pero me acabó gustando, gracias sobretodo al esfuerzo de todos sus enseñantes, destacando Brufau, pero también papel decisivo de todos los otros. Proyectos.. tampoco no era moco de pavo para mi, era la más dificultosa por la dedicación que requería y porque entraba en el campo de la subjetividad de quién evaluaba. Quería correr y lo conseguí en algunos cuadrimestres, el irme sacando un TAP por cuadrimestre. Me saqué Proyectos I en septiembre (trabajando mucho ese verano en la buhardilla de casa de Figueres, pasando calor..), tap III creo que lo repetí.. mis recuerdos empiezan a partir de TAP IV, la segunda vez que lo hacía (1994), con la boda de mi hermana de por medio y un resfriado de esos que hicieron historia también de por medio, tap V llegó en 1995, tap VI en 1996 (lo hice dos veces, me hicieron repetir aún cuando había participado en un grupo que sobresalía pero llegó la extenuación y el no poder finalizar correctamente, allí empezó la leucemia de un trabajador de mi padre, quién me dio las indicaciones simples para empezar a usar el autoCad), tap VII en 1997 (desarrollando un equipamiento de embergadura por su tamaño y al cual teníamos que llegar al detalle y del cual tengo algo expuesto aquí, en el blog, porque fue cuando empecé a usar el diseño asistido, ayudado con el ploteado de plumillas sobre vegetal, como si lo hubiera rotulado todo pero mejor, mucho mejor!) (lo aprobé por los pelos, nunca llegaba bien a final de cuadrimestre y Proyectos se resentía), tap VIII en 1998 con la intervención en el Palau de la Virreina (me encantó pero tampoco pude demostrarlo todo), tap IX, primero con Jordi Badia (lo abandoné, en Lleida haciendo una estación del TGV con el desarrollo de todo un sector), segundo con Carles Llop (ahí sí que pude pero me costó la salud). Había asignaturas que complementaban y que me ayudaban a querer seguir tirando adelante (Construcción, Composición, optativas que giraban entorno al Arte, Dibujo (nuestra querida EGA, que también me costaba porque el dibujar para mi era como una obligación, era bajo petición y aún ahora es un poco así.. sólo dibujo cuando lo necesito, no por querer.. me lo hicieron aburrir entre tanto halago..).

Espero no haberos aburrido hasta la saciedad con este escrito pero dejo aquí reflejada un poco mi historia y el porqué de unas cuantas cosas que quizás ayuden a entender otro poco de porqué soy la persona que soy.