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17/2/12

arquitectura del paisaje 1999


(asignatura optativa desde el departamento de Urbanismo y Ordenación del Territorio de la etsav del Vallès, impartida por Enric Batlle)

El curso pretendía dotar al estudiante de los instrumentos de proyectación necesarios para afrontar el diseño del espacio exterior desde la intervención en el paisaje natural al proyecto del espacio público en la ciudad, siguiendo un sistema de evaluación a partir del trabajo práctico desarrollado a partir de las premisas que os contaré seguidamente.

octodíptico que nos entregó Enric Batlle como presentación de los contenidos de la asignatura y de los ejercicios sobre los cuales basaría la evaluación de cada uno de nosotros

el mismo octodíptico por su parte posterior, era un din-a3 que nos hizo doblar hasta formar las ocho caras deseadas. Esta es la parte posterior del mismo con algunas imágenes de los 80 paisajes que conformarían la libreta, pequeño juego que nos propuso del que teníamos que averiguar los nombres y sus autores correspondientes


Primero, se trataba de confeccionar ‘Mi libro de paisaje’ con 80 paisajes conocidos y un paisaje personal:

-         a través de 80 paisajes conocidos el profesor trataba de introducir al alumno en el mundo de la arquitectura del paisaje. (mediante una larga exposición de explicación y flashes de diapositivas)
-         el alumno pasaba a recoger sus reflexiones personales en una libreta de pequeño formato (tipo standard proporcionado desde la misma papelería de nuestra aislada escuela, un único edificio emplazado en un solar casi virgen, en un barrio residencial a medio hacer y al lado de la línea del ferrocarril). Libreta que se convertiría en su libro de paisaje.
-         a partir de estos 80 paisajes conocidos y también con otros ejemplos memorables que el alumno podía escoger por el camino, se trataba de componer una historia personal sobre el paisaje.
-         material gráfico del alumno, fotografías, fotocopias, dibujos, letras, collages, materiales vivos, desplegables y, o otros efectos especiales también eran admitidos para tratar de explicar el mundo del paisaje, sabiendo que el componente imprescindible de trabajo era conseguir que la libreta fuera un paisaje bonito en sí misma.
-         en este recorrido encontrábamos desde paisajes naturales a agriculturas diversas, caminos y ciudades, relieves modificados, aguas controladas, vegetaciones productivas, elementos arquitectónicos variados, límites complejos, objetos con significado, jardines, parques, plazas, paseos, playas, ríos, bosques, prados, piedras y todo aquello que en algún momento pudiéramos considerar un fenómeno del paisaje.

A partir de una o dos sesiones (creo recordar que sólo fue una) en la cual Enric Batlle pasaba imágenes de los 80 paisajes elegidos por él con una de esas máquinas pasa-diapositivas, que ya deben de haber quedado sólo servibles como elemento de exposición en los museos, y que nos bombardeó las retinas incansablemente, nos expuso lo que sería el conglomerado de este primer ejercicio de composición de cada una de nuestras ‘libretas’. Muchas veces sólo había tiempo de apuntar el nombre y la localización.
Recuerdo que luego nos fue preguntando cuál sería nuestra metodología a usar para afrontar la campaña.. había soluciones muy elaboradas pero yo opté, entre nervios por no saber qué decir y dudando hasta el último instante, por otorgar una palabra que definiese cada situación, ordenarlo todo alfabéticamente y confeccionar mi pequeño diccionario del paisaje, a lo cual Enric Batlle contestó afablemente que era una solución inteligente, con lo que yo quedé sin saber qué decir, puesto era difícil conseguir palabras gratificantes en el entorno de la escuela y de boca de alguién del profesorado (más bien lo usual era justamente lo contrario).

Así que elaboré la libreta con esta manera de abordar este pequeño encargo y se desató una labor ardua de búsqueda de imágenes, textos y todo lo que pudiera ayudar a hacerla atractiva, amena a la vez que iba aprehendiendo conocimientos. Eran tiempos en los que ir a la biblioteca todavía tenía sentido (y aún ahora creo que tiene sentido porque es imposible que todo esté colgado en la red).

También fui aportando material propio, aprovechando los viajes que hasta el momento había realizado, fueren por mi cuenta o acompañada por la escuela, dando un colofón final con la experiencia que más influencia había tenido en mi hasta el momento: el viaje a Nihon (Japón) del año 1997. 10 días que pasé entre Kyoto, Osaka, Tokyo y alguna localidad más, una santa, una donde vivían unos amigos y otra visita a las inmediaciones del lago Bibako. Viaje que me sirvió para tomar con la cámara paisajes, jardines, aguas, texturas, vegetaciones, construcciones siempre en relación con el paisaje, .. (todavía con la cámara analógica, aunque automática y rebelando siempre en formato 9x13).

Los paisajes cercanos también los intenté captar desde mi visión particular del mundo y compuse sendas láminas a partir de las fotografías 9x13 que por aquel entonces prevalecían en mi gusto.

Resultó una libreta gruesa, útil como elemento de consulta para el futuro como profesional (futuro que ya quedaba cerca puesto que estaba cursando un cuadrimestre sólo dedicado a obtener los créditos de asignaturas optativas reglamentarios para la obtención del título, que suposo no tener la asignatura de ‘proyectos’ y que fue un auténtico bálsamo para mi ‘yo’ personal). Una libreta a la cual todavía le sobró unas cuantas páginas en blanco para ser continuada en el tiempo posterior.

Otro trabajo a realizar para ser evaluados en esta asignatura optativa era el titulado ‘Un camino sin fin - un paisaje personal encadenado’, que se proponía como sigue:
-         cada alumno tenía que realizar una maqueta con las siguientes características precisas:
     - base: cartón pluma blanco 10 mm.
     - medidas: 30 x 100 cm.
     - color: básicamente blanco.
     - otros colores: aplicado con sensatez.
     - elemento fijo: un camino de más de 3 m de amplitud.
     - topografía: variada.
     - agua: según las precipitaciones.
     - vegetación: si el microclima lo permite.
     - otros elementos: con discreción.
     - estado general: minimal.
     - concepción:          espectacular.
     - escala: 1/500.
     - otros materiales: cartón pluma blanco.
     - nombre y referencias: en el lateral.

-         la maqueta de cada alumno encajará perfectamente con la de sus compañeros anterior y posterior, de manera que previamente habrán pactado sus constantes. En el inicio del curso se realizó el orden de este camino sin fin.
-         el trazado del camino, la modelación topográfica propuesta y los otros posibles elementos se iban a trabajar desde un objetivo triple:
     - utilizar una referencia de paisaje escogida.
     - encontrar un argumento personal de intervención.
-   la construcción del camino se tenía que realizar a través de 3 etapas evolutivas: presentación de la base e insinuación de intenciones, todas las   piezas preparadas, ensayo general (que creo recordar que no hicimos), y         entrega final y montaje.
-   conseguir la continuidad con la variedad.

Mi planteamiento ante tal encargo fue fruto también del nerviosismo de no saber qué decir, o almenos así lo recuerdo, y salí a la pizarra a dibujar, en teoría, un zigurat, pero lo que dibujé fue lo que os adjunto a continuación, una espiral que estos días ha vuelto a mi cabeza porque he recordado, fortuitamente, el museo de crecimiento ilimitado planteado por Le Corbusier y.. la plasmación que hice en maqueta creo que se corresponde con su modelo, almenos el que apunta en su dibujo que también os adjunto, un movimiento continuo a través de una rampa que iba ascendiendo desde la llegada del camino hasta el punto central de la pirámide-espiral, un desarrollo que me costó un tiempo de ejecución bastante considerable pero que el resultado fue gratificante porque hacía realidad todos los objetivos a alcanzar. Cuando salí a la pizarra a dibujar, yo quería hacer un zigurat pero el trazo fue por delante y lo dejé libre, haciendo un trazo continuo que Enric Batlle, cuando acabé y aún cuando yo lo había titulado como ‘zigurat’ me hizo detener y pensar en lo que realmente había dibujado: ‘fíjate.. es eso un zigurat? Míralo detenidamente y dime qué ves.’, a lo que yo respondí.. ‘una espiral’ (supongo). Él quedó sorprendido, yo aún más.

Ya véis.. creo que estoy aprovechando el blog para explicar las vivencias explícitamente positivas de los años pasados en la escuela de arquitectura, aunque también tengo que reconocer que me he reconciliado con todas las partes de esa etapa porque.. sólo es eso: una etapa, un ciclo que duró un tiempo limitado pero que sirvió para abrir varias puertas y para sacar un ‘yo’ diferente del que entró, para sacar sensibilidades que estaban escondidas o apagadas, básicamente.

La otra idea que he apuntado en mi libreta actual (la cual utilizo para apuntar todo lo que requiere un papel en blanco, la mayoría cuentas) es que, al contrario de lo que me parece entender de la propuesta de Le Corbusier para el museo de crecimiento ilimitado, que es el ‘ombligo’, para mi la espiral, al crecer hacia el centro, supone la creación de un ‘mirador’, un punto desde el cual observar el paisaje, lo intrínseco versus lo exógeno, mirar para adentro versus mirar hacia fuera. 
página extraída del catálogo de la exposición 'La aventura Le Corbusier 1887-1965' organizada por el Centro Georges Pompidou y el ayuntamiento de Barcelona en Barcelona el año, creo que fue, 1988, cuando Pasqual Maragall era alcalde
páginas extraídas de la monografía dedicada a 'Le Corbusier 1910-65' de W. Boesiger y H. Girsberger, editada por Gustavo Gili en el 1971, dentro del apartado de 'Museos. Arquitectura sacra'
zigurat en Ur, imagen extraída del libro 'Arquitectura, de la Prehistoria a la Postmodernidad / La tradición occidental', de M. Trachtenberg y editada por Akal en 1990. De donde yo entiendo nace la cultura occidental, el origen de nuestra arquitectura y cultura.
maqueta presentada por rosamariagal a la optativa de 'arquitectura del paisaje' y que llevaba el título 'un movimiento continuo'