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28/4/12

22/3/12

reportaje fotográfico del interior del pabellón de la República de 1937, reconstruido en la zona de Horta de Barcelona (obra original de Josep Lluís Sert)



El trabajo fotográfico forma parte de un ejercicio de la asignatura de dibujo I, dentro del primer curso del antiguo plan de estudios de la carrera de arquitectura impartido desde la universidad del vallès en sant cugat del vallès, para la que destinábamos cinco horas semanales repartidas en dos días, si no recuerdo mal. El coordinador de la asignatura era Lluis Bravo Farré y el profesor que me fue asignado era Josep Ramon Fernández Mira.

Los objetivos de la asignatura eran, según la guía docente que todavía conservo, ‘Aprender a mirar. Aprender el oficio de dibujar. Introducción a las técnicas y materiales. Introducción a la percepción, a la representación de la arquitectura real o imaginada a través de los conceptos de espacio y de luz.’. Los contenidos incluidos en ese resumen y que creo que eran aludidos mediante este ejercicio eran la ‘percepción sensible: textura-luz’ y el ‘espacio arquitectónico’, por supuesto.





Representó para mi ser la primera vez que me encargaban un trabajo de esta índole, y la primera vez que cogía la cámara con el propósito de retratar un elemento arquitectónico y la primera vez, también, que la cámara era el objeto escogido para dar mi ‘visión’ del mundo en clave arquitectónica.

Además el encargo tenía la dificultad añadida de usar la cámara con negativo en blanco y negro, cuando ya el color estaba completamente instaurado y a lo que mis ojos ya estaban plenamente acostumbrados. Todavía ahora, si me tuviera que enfrentar a un encargo de fotografiar en blanco y negro, me sería dificultoso, ya que todo cambia si se pretende ver en monocromía, las luces y las sombras cogen más importancia y el buen enfoque es esencial.

composición-resumen del trabajo realizado por rosamariagal en 1992


Sobre el pavellón de la República, he recogido varias informaciones publicadas en distintos libros, unos de la biblioteca de la universidad de arquitectura de barcelona y otro gracias a la biblioteca de can mariner de la diputación de barcelona, situada en el mismo barrio donde se reconstruyó el edificio y dónde tuvimos que acudir para hacer el susodicho reportaje.

De la publicación perteneciente a la colección de ‘4 Centenarios. Luís Barragan. Marcel Breuer. Ärne Jacobsen. José Luis Sert.’, de Antón Capitel y Josefina González y editado en Valladolid el año 2002, he extraído la siguiente información:

‘La (obra) más ambiciosa me parece, no obstante, la del Pabellón de España en la Exposición Internacional de París de 1937, proyectado con la colaboración -probablemente más teórica que real- del arquitecto madrileño Luis Lacasa. Eran ya tiempos de guerra civil. El optimismo autonómico de los años de la República debía ir quedando algo lejano.
Construido y proyectado con mucha rapidez y de forma modesta, el pabellón está realizado en una arquitectura más radical que en otras ocasiones, de esbelta estructura de acero y completamente acristalada, y especialmente atractiva debido a su configuración como un patio auditorio abierto y a la activa presencia de las comunicaciones verticales. Un afortunado y estricto racionalismo servía de marco a las obras de arte que cobijaba, entre las que el Guernica de Picasso hacía directa referencia a la tragedia bélica española, el final definitivo de la utopía moderna que Sert había vivido y protagonizado.’

Pertenece, según la publicación Josep Ll. Sert. Obras y proyectos de Jaume Freixa bajo la editorial Gustavo Gili (1979), a la etapa formativa - primeras realizaciones y que queda englobado en el período 1937-1939. Nota: Josep Lluís Sert estudió en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona entre los años 1921 y 1928. Notable influencia de Le Corbusier (llegó incluso a trabajar en su estudio). 



Me parece interesante transcribir algunas de las notas de Josep Lluís Sert acerca de qué entiende él por arquitectura (que no sé nunca si poner con la primera letra en mayúscula o no..):

‘La arquitectura del pasado, los estilos históricos, no han sido el resultado de caprichos o fantasías. Eran la expresión de las características profundas de sus diferentes períodos y regiones, reflejaban la estructura social, los métodos de construcción, el empleo de materiales apropiados, las condiciones económicas y las aspiraciones espirituales.

Y continúa: ‘Nuestra época está caracterizada por un movimiento universal de renovación. Están apareciendo nuevas estructuras sociales. La sociedad moderna va siendo regida por las necesidades colectivas que tienden a uniformizarse a medida que los países alcanzan cierto grado de desarrollo. Estas demandas afectan a las fábricas, las escuelas, los centros deportivos, las viviendas, los centros cívicos, los medios de transporte, el tráfico y el urbanismo. Los nuevos procedimientos técnicos y los nuevos materiales se conocen perfectamente hoy en día entre nosotros. Debemos adoptar estos procedimientos y materiales en nuestros proyectos. La estructura de un edificio se modifica según los materiales utilizados.
Las condiciones económicas reclaman métodos de montaje rápido. La industria es capaz de responder a tales necesidades mediante la producción en serie de elementos y tipos. Estamos ante el umbral de un espíritu nuevo, una nueva manera de vivir tendente a la anulación de las costumbres y tradiciones. Para volverse más universal la arquitectura contemporánea debería configurarse de acuerdo con estos cambios.’

Otro fragmento: ‘Aplicar hoy en día los estilos históricos equivale a perpetuar las condiciones del pasado y negar nuestra época. En los estilos locales o regionales sólo son permanentes los factores relacionados con el clima. Las tradiciones locales, costumbres y procedimientos cambian con las épocas. Los elementos fundamentales permanecen, las formas secundarias pasan. Debemos tomar en consideración solamente los tipos arquitectónicos ligados al clima o a otros factores permanentes. Las construcciones meridionales, utilizando procedimientos para atenuar la radiación solar o difundir la luz deben prever la protección contra el calor y el deslumbramiento, mientras que las construcciones nórdicas utilizan grandes superficies acristaladas.’.

Me ha parecido interesante transcribir estos fragmentos porque creo que son totalmente actuales y todavía aplicables, viendo que estamos delante o siendo espectadores o actuantes en un nuevo devenir del hecho arquitectónico propiciado por la globalización, ese término que ya hace unos cuantos años que viene sonando en nuestras conversaciones pero que ahora más que nunca, es evidente su fuerza y arraigo en nuestro mundo gracias al despliegue de la otra gran herramienta de comunicación que es internet, la red.


24/2/12

dibujo I 1992-1993 y David Hockney


Durante el curso 1992-1993, y dentro de la asignatura de Dibujo I, uno de los ejercicios era visitar la exposición de David Hockney que albergaba el Palau de la Virreina y del cual no he podido encontrar información, pero que pasaré a relatar a través de fuentes periodísticas, esencialmente.

Era una retrospectiva de este artista y se nos incitaba, después de la visita, a realizar un ejercicio análogo con el elemento que consideráramos apropiado. Cogíamos su técnica de composición de fotografías para la expresión de un elemento que pudiéramos fotografiar en la ciudad.
del libro 'Hockney Posters', Harmony Books, New York, 1987

Los objetivos y contenido de la asignatura eran: aprender a mirar; aprender el oficio de dibujar; introducción a las técnicas y materiales; introducción a la percepción, a la representación de la arquitectura real o imaginada mediante los conceptos de espacio y luz.

concepto de espacio-tiempo captado
del libro 'Hockney Posters'





















Os paso a transcribir fragmentos del artículo escrito por Juan José Navarro Arisa publicado el 12 de enero de 1993 en El País y titulado ‘El proceso de mirar el mundo es bello’.

Según palabras de David Hockney, ‘Es cierto que mis pinturas más recientes pueden calificarse de más abstractas, pero yo más bien diría que se mueven hacia el interior más que hacia el exterior. Podría decirse que hay un paisaje interior en cierta medida opuesto al paisaje exterior, pero incluso si las pinturas son abstractas, siguen siendo narrativas’.

‘Yo persigo lo que siento. Esencialmente, amo al mundo, creo que es bello. Pienso que el proceso de mirar el mundo es bello y si puedo indicárselo a la gente a través de mi trabajo, lo hago; si falta algo, que así sea, pero es noble perseguir lo que uno siente.’

Decía Juan José Navarro Arisa: ‘Hockney es uno de los artistas contemporáneos que con mayor entusiasmo han utilizado las nuevas tecnologías de reproducción, manipulación y transmisión de imágenes plásticas y, a su juicio, es un proceso congruente con la historia y con la evolución de la mirada.’ ‘(…) las técnicas de reproducción no son tan mecánicas como nos han hecho creer, el artista puede humanizar esas técnicas y mejorarlas a través del amor y el entusiasmo por la divulgación de la imagen, que ha generado algunas de las grandes revoluciones plásticas de nuestro tiempo, pero esos cambios son sutiles, de percepción y generalización lenta. La fotocopiadora, por ejemplo, ha sido y es un instrumento de libertad y de posteridad. Con la reproducción, la unidad equivale a la multiplicidad.’. Ante la cuestión de por qué dejó de trabajar [en 1986] con ensamblajes de fotografías, Hockney afirma: ‘Con la fotografía aprendí a hacer mover el ojo por el espacio en una superficie plana y crear imágenes que, en cierto sentido, tienen varias dimensiones, que invitan al espectador a insertarse dentro de la imagen, pero creo que la fotografía en general nos ha sustraído en parte el misterio de la mirada, lo mismo que la televisión. (…)’.
movimiento captado por el objetivo
composición también de David Hockney


El ejercicio consistía pues, en hacer un reportaje fotográfico a algún elemento urbano-arquitectónico para luego pasar a hacer un ensamblaje a la manera que nos hubiera transmitido David Hockney a través de su exposición retrospectiva.

El elemento que escogí fue la escultura ‘Dona i ocell’ de Joan Miró. Esta es la última obra de grandes proporciones del artista. Fue inaugurada en el 1983 y representa una de las primeras expresiones de arte público en la era democrática de la ciudad de Barcelona. Se encuentra situada en el parque de Joan Miró (también conocido como parque del Escorxador), en el Eixample Izquierdo, sobre un gran lago artificial. Esta escultura fue realizada en hormigón i con 22 metros de altura, representa una forma femenina con sombrero y la imagen de un pájaro encima suyo. Casi todo su exterior se encuentra recubierto con cerámica de colores tratados con la técnica del trencadís y realizados por el ceramista Joan Gardy Artigas.

No recuerdo muy bien cuál fue el motivo por el cual escogí este elemento urbano, supongo que lo principal era su proximidad física. Cuando llegué al sitio, era una soleada mañana de otoño, uno de esos días extrañamente cálidos que nuestro clima nos regala de vez en cuando. Me acuerdo que tenía que hacer las fotos rápido porque por aquel entonces, todavía dependía del revelado externo para la concreción física de las imágenes. La dificultad que encontré cuando llegué y que no había imaginado era que se trata de un elemento mayormente vertical, por lo que la composición no quedaba ‘ancha’ tal y como proponía David Hockney en sus ensamblajes. La solución me vino dada desde el mismo sitio, fui dando vueltas a su alrededor y fotografiando desde las distintas posiciones.

'Dona i ocell' de Joan Miró, fotografiada y ensamblada por Rosa Maria Galimany, ejercicio de Dibujo I de 1993

Para el trabajo solicitado, ensamblé cinco composiciones, de las cuales sólo tres resultaron completas, de arriba abajo, todo el elemento. Mi asombro fue, cuando en el primer tiempo de evaluación del material entregado por nosotros, los alumnos, mi trabajo fue escogido. Yo, por aquel entonces y teniendo en cuenta que eran los inicios más iniciales del tiempo de carrera, quedé asombrada y asustada. Primero pensaba que porqué había hecho alguna cosa mal pero, luego, viendo el avance de la sesión, vi que no, que había sido escogido mi trabajo porque aportaba algo diferente. Lo diferente era que aportaba al trabajo la dimensión tiempo-espacio, porque era como si pudiéramos estar allí, en cuerpo presente, admirando la escultura de Joan Miró.

A través de este trabajo, al conocer la obra de David Hockney, supongo que influyó definitivamente y bajo la piel en la manera de entender la fotografía como la plasmación de la manera de entender el mundo que me envuelve y cómo puedo expresarlo para que luego pueda ser entendido por los demás. Técnica que, por lo que he ido viendo, hemos ido asimilando todos, de una u otra forma. Pero creo, ahora que he revisado el trabajo, que el origen de esta nueva manera se encuentra en la obra de Hockney.
web david hockney
artículo El País de 1993 sobre David Hockney

+info acerca David Hockney

ensamblaje incluido en el catálogo de masías de Siurana